Registran al primer bebé como Mencho Pandemio
Registran al primer bebé como Mencho Pandemio
Tras la detención y abatimiento de el líder supremo del CJNG el día 22 de Febrero en Guadalajara el país se volvió todo un caos.
Grupos armados tomaron las calles de por lo menos 10 Estados de la República Mexicana para hacer disturbios, quema de carros y robos la Banco del bienestar.
Esto como represalias por el abatimiento de su ser y líder supremo El Mencho considerado la persona más buscada del mundo, teniendo relaciones en la mayoría de los países es considerado como un Pablo Escobar.
Pero para algunas personas el líder de CJNG era su ídolo, y su muerte marcó un parte aguas en sus vidas, una familia de Guadalajara tuvo la fortuna de tener a su hijo el día 22 de Febrero mismo día que perdió la vida El Mencho.
Hoy decidieron registrar a su hijo y vaya sorpresa que se llevaron los del registro civil al escuchar el nombre que le querían poner el bebé recién nacido.
» Quiero que se llame Mencho Pandemio»

Según reportes de los empleados del registro civil al cuestionar a la mamá sobre el nombre que le quería poner a su hijo y las consecuencias que le podrían ocasionar de grande la mamá dijo que así le quería poner a su hijo.
Supuestamente ellos perdieron a un bebé en la época de la pandemia por eso Pandemio y Mencho por guardarle cierto honor al líder de CJNG que en su momento los ayudó a comprar una casa.

¿Quién fue “El Mencho”? La historia detrás del hombre que marcó una era del narcotráfico en México
El nombre de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido mundialmente como “El Mencho”, se convirtió en uno de los más temidos dentro y fuera de México durante la última década. Su figura estuvo ligada al crecimiento y consolidación del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), organización que pasó de ser un grupo regional a una de las estructuras criminales más poderosas del continente.
Originario del estado de Michoacán
Oseguera Cervantes creció en un entorno rural marcado por la pobreza y la migración. En su juventud viajó a Estados Unidos, donde tuvo sus primeros contactos con el tráfico de drogas. Tras ser detenido y posteriormente deportado, regresó a México en un momento en que los equilibrios del crimen organizado comenzaban a fracturarse.
Su ascenso no fue inmediato. Durante años operó bajo la sombra de otros liderazgos criminales, particularmente dentro del Cártel del Milenio, grupo que perdió fuerza tras una serie de capturas y enfrentamientos internos. Fue entonces cuando Oseguera, junto con un círculo cercano, sentó las bases de lo que más tarde sería el CJNG.
A diferencia de otros capos que preferían el bajo perfil, “El Mencho” consolidó su organización mediante una combinación de expansión territorial acelerada y demostraciones públicas de fuerza. En distintos estados de la República se registraron bloqueos carreteros, incendios de vehículos y enfrentamientos armados que evidenciaban la capacidad operativa del grupo. Estos episodios colocaron al CJNG en el centro de la atención nacional e internacional.
Las autoridades mexicanas y estadounidenses lo identificaron como uno de los principales responsables del tráfico de metanfetamina, cocaína y fentanilo hacia el mercado norteamericano. La Drug Enforcement Administration (DEA) lo incluyó en su lista de los hombres más buscados, ofreciendo millonarias recompensas por información que condujera a su captura. Paralelamente, el gobierno mexicano desplegó múltiples operativos en entidades como Jalisco, bastión histórico del grupo.
Sin embargo, más allá de los expedientes judiciales, la figura de “El Mencho” se convirtió en símbolo de una nueva etapa del narcotráfico: estructuras menos centralizadas, mayor diversificación de delitos —como extorsión y robo de combustible— y una estrategia de comunicación que incluía videos y mensajes difundidos en redes sociales.
Su nombre generó temor en comunidades enteras, pero también alimentó una narrativa de poder que, para algunos jóvenes en contextos vulnerables, llegó a representar una aspiración distorsionada de éxito rápido. Esa dualidad refleja el impacto social del fenómeno criminal que encabezó.
Hablar de Nemesio Oseguera Cervantes es hablar de una etapa compleja en la historia reciente de México, marcada por la violencia, la disputa territorial y el desafío permanente del Estado para contener a organizaciones con capacidad financiera y armamentística considerable.
Más que un personaje aislado, “El Mencho” fue producto de un entramado social, económico e institucional que permitió la expansión del crimen organizado. Su historia no solo describe la trayectoria de un líder criminal, sino también el contexto que hizo posible su ascenso y la profunda huella que dejó en la seguridad del país.